Hola! te entrego los resultados de la guía para que puedas comprobar tus respuestas. Espero que hayas estudiado. Un saludo.
«Nébel había llegado tres días atrás de Buenos Aires, donde concluía su bachillerato. Había permanecido allá siete años, de modo que su conocimiento de la sociedad actual de Concordia era mínimo. Debía quedar aún quince días en su ciudad natal, disfrutados en pleno sosiego de alma, sino de cuerpo. Y he aquí que desde el segundo día perdía toda su serenidad. Pero en cambio, ¡qué encanto!
–¡Qué encanto! –se repetía pensando en aquel rayo de luz, flor y carne femenina que había llegado a él desde el carruaje. Se reconocía real y profundamente deslumbrado –y enamorado, desde luego.»R: Heterodiegético – tercera persona – omnisciente.
«La vida de mamá era bien penosa, y aunque poco se quejaba había que hacer todo lo posible por acompañarla y distraerla. Cuando al día siguiente del entierro de Alejandro se extrañó de que María Laura no hubiese venido a visitarla como todos los jueves, Pepa fue por la tarde a casa de los Novalli para hablar con María Laura. A esa hora tío Roque estaba en el estudio de un abogado amigo, explicándole la situación; el abogado prometió escribir inmediatamente a su hermano que trabajaba en Recife (las ciudades no se elegían al azar en casa de mamá) y organizar lo de la correspondencia. »R: Homodiegético – primera persona – testigo.
«La enfermera de la tarde se llama la señorita Cora, se lo pregunté a la enfermera chiquita cuando me trajo el almuerzo; me dieron muy poco de comer y de nuevo pastillas verdes y unas gotas con gusto a menta; me parece que esas gotas hacen dormir porque se me caían las revistas de la mano y de golpe estaba soñando con el colegio y que íbamos a un picnic con las chicas del normal como el año pasado y bailábamos a la orilla de la pileta, era muy divertido.» R: Homodiegético – primera persona – protagonista.
«La isla era visible unos pocos minutos, pero el aire estaba siempre tan limpio y el mar la recortaba con una crueldad tan minuciosa que los más pequeños detalles se iban ajustando implacables al recuerdo del pasaje anterior: la mancha verde del promontorio del norte, las casas plomizas, las redes secándose en la arena. Cuando faltaban las redes Marini lo sentía como un empobrecimiento, casi un insulto. Pensó en filmar el paso de la isla, para repetir la imagen en el hotel, pero prefirió ahorrar el dinero de la cámara ya que apenas le faltaba un mes para las vacaciones. No llevaba demasiado la cuenta de los días; a veces era Tania en Beirut, a veces Felisa en Teherán, casi siempre su hermano menor en Roma, todo un poco borroso, amablemente fácil y cordial y como reemplazando otra cosa, llenando las horas antes o después del vuelo, y en el vuelo todo era también borroso y fácil y estúpido hasta la hora de ir a inclinarse sobre la ventanilla de la cola, sentir el frío cristal como un límite del acuario donde lentamente se movía la tortuga dorada en el espeso azul.»
R: heterodiegético – tercera persona – omnisciente.
«La conocí hace diez años, y durante los seis meses que fui su novio hice
cuanto estuvo en mí para que fuera mía. La quería mucho, y ella, inmensamente a mí. Por esto cedió un día, y desde ese instante mi amor, privado de tensión, se enfrió.
Nuestro ambiente social era distinto, y mientras ella se embriagaba con la dicha de poseer mi nombre, yo vivía en una esfera de mundo donde me era inevitable flirtear con muchachas de apellido, fortuna, y a veces muy lindas.»R. Homodiegético – primera persona – protagonista.
El hombre alto abrió una puerta al final del primer pasillo y entraron en una sala pequeña donde había sillones desvencijados, un armario, una botella de whisky ya empezada y hermosísimos vasos de cristal tallado. “Lo ha hecho usted muy bien”, insistió el hombre alto mientras se sentaban en torno a Rice. “Con un poco de hielo, ¿verdad? Desde luego, cualquiera tendría la garganta seca.” R: heterodiegético – tercera persona – conocimiento relativo.
«Resulta que hay pocas cosas más terribles que encontrar en el mar un buque
abandonado. Si de día el peligro es menor, de noche el buque no se ve ni hay
advertencia posible: el choque se lleva a uno y otro.
Estos buques abandonados por a o por b, navegan obstinadamente a favor
de las corrientes o del viento; si tienen las velas desplegadas. Recorren así los
mares, cambiando caprichosamente de rumbo.»
R: Heterodiegético – tercera persona – conocimiento relativo.
III. Del siguiente fragmento, reconoce las características del cuento popular o folclórico.
«Era que se te era una bruja zapatera…Vivía hace un tiempo impreciso de decir, casada con un remendón dormilón. Claro que el pobre se dormía a pierna suelta, porque en las noches de luna llena su esposa bruja le daba un brebaje para que cayera dormido como tronco. Lo que la bruja aprovecha a echándole unto a sus hijitos, que al tiro se convertían en zorros, y ella misma se embadurnaba la cara haciéndose cabra .Así en zorros y cabra se iban a pasear por Santiago.
Un día martes de esos que no te cases ni te embarques, porque es un día de brujas, el zapatero se fue a Malloco y regresó de noche a su casa. Llamó y buscó, busco y llamó, pero no estaban su mujer ni los niños en ningún lado .Sólo encontró, muy sorprendido, tres zorritos asustados entre los zapatos para remiendo.
-¿Qué hacen aquí ustedes? -dijo el zapatero.
-Papá -respondió uno de los zorritos. Mi mamita salió a pasear convertida en cabra. Nos echó los untos para llevarnos con ella hechos zorritos, pero como olíamos peor que nunca se enojó y nos dejó castigados en la casa.
El zapatero estaba aterrorizado, no podía creer lo que le dijo1a voz de uno de sus hijos. Arriscando la nariz, pues en verdad tenían un olor pesímo, preguntó:
-Y dónde están esos untos tan poderosos? ¿Pueden decírmelo para deshechizarlos?» (La Calchona – fragmento)
Respuestas:
1. Presencia de un narrador.
2. fórmula de entrada.
3. tiempo indeterminado.
4. reiteración temática.
Archivado bajo: contenidos (materias), guías