III medio electivo

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Estudios INJUVE: la adolescencia y su interrelación con el entorno: Investigación realizada en diversos sectores sociales y que aborda los principales problemas a los que se enfrentan los adolescentes. Pueden servir algunos capítulos.

 

Español de Chile

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El español de ChilePor Lizardo Piña Vargas1
Publicado con autorización de la revista Hispania, de São Paulo

Si usted escucha o lee que “unos patos malos están aguaitando a unas cabras p’atracarles el bote y tirárseles a los panqueques”, dé por seguro que está escuchando hablar a un chileno, y si, además, se entera de que ~las pericas las pararon a tiempo y apretaron cachete…”podrá decir “al tiro” que “la conversa” se desarrolla de la plaza Italia p’abajo, en alguna de las comunas o barrios “pobletes” de Santiago… (San Miguel, Pudahuel, Estación Central, El Bosque o La Pintana).

Tal vez sea por esto que alguien dijo que “si en alguna parte de América había y hay condiciones de las exigidas para la formación de una nueva lengua, debe ser en Chile”.

Sin embargo, esos temores se han disipado totalmente, ya que en esta baranda andina y litoral del mar Pacífico han cantado y contado al genio americano dos de las cumbres de la lengua española: Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Mas, como en cualquier otro lugar de esta América que “aún ama a Jesucristo y aún habla el español”, tampoco los chilenos andan reproduciendo el hablar culto y literario de Pablo y Gabriela. Su conversación cotidiana se acerca más naturalmente al murmullo coloquial de Lucila (Godoy) y Neftalí (Reyes), nombres con que los llamaron sus padres, hermanos y compañeros de la escuela.

El castellano o españiol llegado a Chile con Valdivia y sus 150 compañeros había tenido tiempo de aclimatarse a las exigencias y novedades del medio americano en la llamada “koiné” antillana, primero, – donde homogeneizó las diferencias dialectales traídas desde la “península” y asimiló los aportes del arahuaco (Haití) y del náhuatl – y en el Cuzco después, donde recogió las pequeñas contribuciones del aimara y el guaraní; pero qué decir de las del quechua, lengua con la que se vinieron topando y tropezando en cuanto tambo y pucará hicieron alto hasta llegar al río Maule, frontera sur; alguna voz del incariato.

Sin embargo, la cantidad mayor de léxicos incorporados al español de Chile proviene de la lengua mapuche o mapudungun, idioma del pueblo aborigen con el que el resto de Améerica identifica a la nación chilena. Como en todo el español de América, las lenguas indígenas no han influido, ni menos modificado, la estructura interna del castellano. Particularmente, en Chile no ha presionado ni siquiera la fonética como algún filólogo creyó notar en cierto momento de sus investigaciones. Pero se ha constituido como su primer sustrato léxico.

Las personas educadas y cultas de Chile emplean la lengua general de Castilla, con algunas particularidades, procurando ajustarse a las normas de la lengua literaria, que tiene en Santiago, la capital del país, su referente y centro difusor más importante, tanto porque en ella se concentra el tercio de la población, cuanto porque acá se ubican los centros mayores y mejores de investigación y difusión científica, tecnológica, cultural y de comunicación. Sin embargo, el esfuerzo modernizador de Chile en los últimos veinte años les está permitiendo a las regiones erigir centros de educación superior y universitaria con proyecciones y resultados de difícil pronóstico en cuanto al mejorarmiento del uso de nuestra lengua madre. Tal vez sea aplicable a los usos lingüísticas los temores y dudas que muchos chilenos tienen respecto a las distintas “transiciones” que se han estado viviendo. Se constatan evidentes progresos y avances en “lo macro”, no siempre percibidos de igual forma en lo “micro”. Lo que sí se puede aseverar con seguridad es que los avances y adquisiciones científicas y económicas han descargado sobre el habla común un torrente de extranjerismos que nos han ido diluyendo la identidad de un hablar propio.

En Chile, como casi en toda América, existe unificación completa de s-(ante e, i) y z en s sorda (seseo). Hoy por hoy, el seseo es general en todo el país, de modo que, sin un contexto esclarecedor, un chileno podría estar “en la cima” o “en la sima”, pero es más fácil saber “si siega una niña ciega”.

Del mismo modo se puede decir que todo Chile es hoy día zona de “yeísmo”. Se escucha un cada vez más tenue “lleísmo” en regiones cordilleranas apartadas, y en sectores campesinos y de gente ilusetrada de las provincias de los Ángeles y Talca (centro sur).

En el uso cotidiano de la lengua se observan peculiaridades muy notables, como es un aflojamiento tan ostensible de los puntos de articulación de la s y la d, en los finales de palabra o término de sílaba: se pierden totalmente o se reducen a una leve aspiración. Una fórmula de saludo, normal en Chile, sería: ¿Cómoehtá uhté? – ¿Cómo está usted?… ¿Quéhdesubi( )a – ¿Qué es de su vida?… Por estos lados (laoh) cuando le deseen “salu” (salud) se lo desean de “verdá” (verdad). Deverá clarificar, eso sí, si le están deseando que se encuentre en buenas condiciones físicas o lo están invitando a beberse un trago. Si a esto y otra particularidad, como la no distinción entre b y v, le agregamos una enorme velocidade en el “tempo” de la frase, se podrá comprender la petición que la intérprete y presentadora italiana le formulara a nuestro “lolo regalón”, el zurdo (juega con la mano izquierda) de Vitacura Marcelo ríos en la final del Abierto de Roma (tenis ATP):… “salude, mejor, en inglés, porque para mí, su castellano es inentendible…

Regionalismos léxicos

“Digo que norte sur corre la tierra, y báñala del oeste la marina; a la banda del este va una sierra que el mismo rumbo mil leguas camina” (La Araucana)

Antes de que Ercilla diera cuenta de la larguirucha fisonomía de esta tierra, ya embajadores tucmas (tucumanos) noticiaban a Viracocha la existencia de un país llamado Chile, con el que no podían tener comercio alguno “por una gran cordillera de sierra nevada que hay entre ellos y nosotros”. Ya desde antiguo se sabía a Chile como un aislado huiro aferrado a los acantilados de los Andes.

“Sabemos que en el extremo norte, Chile está separado del mundo por una ancha extensión desértica. Por el sur mira a los hielos del Polo. Por el oeste tiene el océano hasta la mitdad del mundo; y por el este, la cordillera inmensa” (Chile o Una loca geografía. B. Subercaseaux).

Si nos echamos a andar por este largo choapino hecho jirones por ríos y estribaciones de cordilleras transversales, nos vamos encontrando con una variada gama de climas y caracteres geográficos que, a su vez, determinan una curiosa variedad de actividades laborales y tipos humanos. En el norte inmenso, la zona central, la cordillerana, la costa y el sur maderero o criancero se oyen expresiones y palabras que, escuchadas en los barrios o comunas de Santiago, apuntan al perfil geográfico en que se nutrieron y, fijando la atención, descubren hasta la actividad laboral que frecuentaron.

Los nortinos llevan sus hijos ” a la tota” (al apa); comen “cocho” (harina tostada con leche o agua caliente); por el calor es bueno para ellos andar calatos (desnudos) y rumpos (pelados al rape); no les agradan los malacates (flojos); y, en presencia de una birraña (algo difícil de entender) es mejor mirarse el pupo (el ombligo).

Por sua parte, a los sureños les gusta conchabear (hacer trueque); con los caguineros (bulliciosos, enredosos) se encarachan (enojan); no les gusta mostrar las guilas (andrajos), y toleran ser lile (débil, tembleque), pero no piñiñento (mugriento).

Más al sur todavía, en Chiloé, a los niños los llevan cheque (al apa); después de una minga (trabajo comunitario o en grupo) comen curanto (comida cuya base la constituyen mariscos y pescados cocinados al calor de piedras calientes, en un hoyo y tapados con hojas de nalcas).

Algunas otras peculiaridades del lenguaje coloquial chileno

¿Querendones o “apocados”…?

Que haya que esperar “un poquito” porque se van a demorar “um ratito” es una forma frecuente en la expresión coloquial de todas las clases sociales, constituyéndose en un rasgo sobresaliente del habla chilena. El diminutivo en ito-a, ecito-a, como expresión de emoción, afecto y una variada gama de sensaciones es muy propio y distintivo del hablar de mujeres y niños, pero particularmente de la gente del pueblo y de los campesinos. Muy rara vez lo invitarán a tomarse un trago, un café o un pisco. Siempre le ofrecerán “un traguito”, “un cafecito, tecito o matecito”, y “un pisquito”. Si anda con suerte, hasta lo pueden convidar a tomarse “unas oncecitas”, costumbre chilena todavía vigente en ciudades y lugares provincianos. En Santiago, debido al cambio en los horarios de trabajo, la extensión de la jornada laboral, etc., no se ha perdido la costumbre, pero se ha ido desplazando hasta lo que llaman “onces-comida”. “Tomar once” es como la versión chilensis del británico five o’clock tea. Es un decir, puesto que la o las onces chilenas tienen la más variada expresión culinaria, que va desde “el té pelado con galletitas” hasta la más apetitosa muestra de quesos, arrollados, queques, mermeladas y pasteles. El nombre es la más clara muestra de la cazurrería o hipocresía criollas. En efecto, se cuenta que la denominación arranca de un personaje que cambió su británica costumbre de tomar té por la criollísima de envalentonarse con unos traguitos de AGUARDIENTE. Pero como su valentía no le alcanzaba para admitirlo en público, contando las letras, le pedía a su criado que le “preparara sus ONCE”. Hoy, en todos los lugares de nuestra geografía física y social se toma once u onces, y, mejor todavía… “oncecitas”.

Muchos interpretan esta manera de usar el diminutivo como reflejo del ama tierna y respetuosa del chileno. Otros atribuyen esta forma de hablar “en poquito” como la aceptación de valer menos y falta de confianza en sí mismo.

Los usos de tú, vos, usted

Tanto en el lenguaje culto como en el coloquial y popular, se utilizan todos los pronombres del siglo XVI, salvo vosotros, os y el posesivo vuestro. No hay lugar ni estrato social donde se escuche el vosotros, os o vuestro… sólo se soportan en los ceremoniosos discursos académicos. Hasta la Iglesia los ha eliminado de sus púlpitos y oraciones.

“Vos tenís, tú tienes, tú tenís, usted tiene” son usos casi paralelos en las ciudades, lugares de diversión o trabajo a lo largo del país. De ahí que, en la elaboración del mapa audible de Chile, habría que colocar una extensa zona de uso indistinto del “voseo” y del “tuteo”, con algún predominio del tuteo. Incluso, el tú está atrayendo para sí la alteración de la forma verbal reservada, hasta no hace mucho, sólo para el vos: “vos sos” o “soi tonto”, está siendo reemplazado por “tú soi tonto”, “tú tenís la culpa”. Pero una especial relevancia tiene en Chile el uso del usted en lugar del tú y del vos cuando se requiere expresar una íntima ternura o un frío, severo y, hasta despectivo modo de colocar a alguien “en su lugar”. Depende del tono y del semblante que el hijo observe en su padre para que comprenda si en ese “A ver, a ver, mi amigo… Con usted quiero conversar…” le va a llegar una felicitación, un consejo cariñoso, o una reprimenda con el respectivo raspacachos.

Los animales en el lenguaje popular de Chile

Sin aventurar explicaciones, es un hecho que en Chile se aprecia a un gallo choro, así como no es bien mirado un gallo vaca; las cabras, por lo general, son caballas y si un pajarón se las quiere dar de avispado con ellas, lo más seguro es que se vaya de aletazos.

La voz gallo es uno de los términos más populares y frecuentes para designar a un hombre hábil, listo y al que se le tiene cierta consideración y aprecio. Salvo, claro, cuando se le indica coo vaca que es como motejarlo de pesado y “mala leche”. Ahora, si, además, es choro, quiere decir que se le considera corajudo, simpático e ingenioso. Las cabras y los cabros son muchachos o muchachas que, si por añadidura, son caballas, colman el gusto por su bella figura. El pajarón es un colgado, poco avisado, que si se quiere pasar de listo – avisparse – le van a pegar sus puñeres -irse de ala o de aletas. Un tonto simplón es un pavo y un gallina es un cobarde, así como el incauto es un zorzal; el abusador embaucador es un tiburón, el mirón encubierto, un sapo, y el distraído y boquiaberto un ganso. Con esos y otros términos, la gente en su lenguaje coloquial hace toda surte de combinaciones ingeniosas y simpáticas para caracterizar a hombres y mujeres de su entorno más próximo.

1 Lizardo Piña Vargas es filólogo, especialista en literatura, professor de español

TRABAJO POR PROYECTOS

Bibliografía que pueden consultar los grupos

Artículo: Ambrosio Rabanales y el español de Chile: una aproximación a los conceptos de norma y de chilenismo.

Ensayo: El español de Chile: presente y futuro

Blog: características del español de Chile

Sitio web: Español en Chile

sitio web: diccionario de modismos

sitio web: glosario bicentenario chilenismos

prensa: conoce el origen de algunos de nuestros chilenismos

artículo:  la evolución del lenguaje: los chilenismos nuestros de cada día

pdf: chilenismos y formas de expresión chilenas

blog: El español de Chile y sus variantes

artículo: influencias de las lenguas indígenas en el español mapuche

artículo científico: La interacción verbal de jóvenes universitarios: estructura y secuenciación de los turnos en el español de Chile y Argentina.

sitio: ¿Cómo hablan los jóvenes?: Una mirada a los portales de entretención en Chile

Educarchile: ¿Qué es el lenguaje de los jóvenes?

sitio: ¿Cómo influyen el chato y las nuevas tecnologías en la comunicación escrita de los estudiantes?

Prensa: el vocabulario, el gran olvidado

artículo: las escuelas que tenemos

universia: Los chilenos hablamos bien español?

ensayo: Análisis sociolingüístico del dequeísmo en el habla de Santiago de Chile

prensa: estudio mostró que chilenos creen que hablan el peor español

blog: cómo hablan los chilenos

artículo científico: apuntes sociolingüísticos sobre la presencia de argentinismos en el léxico del español de CHile

wikiLENGUA: JERGA JUVENIL

ensayo: el significado del carrete

TESIS: del malón al carrete

sitio: el pasado está presente

google scholar

ACERCA DEL LATÍN VULGAR…

Orígenes y expansión

El latín aparece hacia el año 1000 a. C. en el centro de Italia, al sur del río Tíber, entre los Apeninos y el mar Tirreno, en una región llamada Latium (Lacio), de donde proviene el nombre de la lengua y el de sus primeros habitantes, los latinos.

Junto al latín aparecen las otras dos lenguas del “grupo itálico”: el osco, al sur del Lacio, y el umbro, al noreste.

De las varias formas dialectales del latín primitivo (cada ciudad del Lacio tenía la suya), enseguida acabó imponiéndose la de Roma, a causa de su pronta hegemonía sobre toda la regi6n.

Este latín “romano” se fue extendiendo a medida que se extendía también el dominio de Roma, primero en Italia, más tarde en los países ribereños del Mediterráneo occidental (incluida la Península Ibérica) hasta abarcar finalmente la Europa central, desde las Islas Británicas hasta Rumanía.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, ocurrida en el siglo V, el latín continuó siendo la lengua común de gran parte de este territorio, hasta su fragmentación y transformación en las distintas lenguas románicas (siglos VIII-IX). Son, pues, dos mil años de uso ininterrumpido del latín, desde antes incluso de que Roma existiese hasta después de que dejara de ser la capital del Imperio.

Por lo que se refiere a la Península Ibérica, la presencia de la lengua latina duró alrededor de doce siglos (recordemos que la conquista romana se inicia en el siglo III a. C.).

Sobre el latín vulgar

Tras la caída del Imperio romano de Occidente, durante varios siglos el latín vulgar coexistió con el latín tardío escrito, porque los hablantes de lenguas romances vernáculas preferían escribir usando la prestigiosa gramática y ortografía tradicional latina. Pero, aunque eso era lo que intentaban, a menudo lo que escribían no respetaba las normas del latín clásico. Sin embargo, en el tercer Concilio de Tours en 813, se decidió que el clero predicase en lengua vernácula para que la audiencia les entendiese —. Éste podría ser un momento documentado de la evolución diacrónica del latín; en 842, menos de treinta años después del Concilio de Tours, los Juramentos de Estrasburgo, que reproducen un acuerdo entre dos de los herederos de Carlomagno, fueron redactados en dos lenguas; una germánica que evolucionaría hacia el alemán, y otra romance, que a todas luces ya no era latín, que evolucionaría hacia el francés:

Extracto de los Juramentos

Pro Deo amur et pro christian poblo et nostro commun salvament, d’ist di en avant, in quant Deus savir et podir me dunat, si salvarai eo cist meon fradre Karlo, et in aiudha et in cadhuna cosa. .

(Por el amor de Dios y por el pueblo cristiano y nuestra salvación común, desde este día en adelante, siempre que Dios me diere sabiduría y poder, defenderé a mi hermano Carlos y le ayudaré en cualquier cosa. . .)

Este latín tardío, posiblemente de Roma, parece reflejar estas adquisiciones, al mostrar el cambio que se estaba produciendo en esa zona — completamente identificable con Italia. Entonces, los textos del Derecho Romano, tanto los de Justiniano como los de la Iglesia Católica, sirvieron para “congelar” el latín formal, unificado finalmente por los copistas medievales y, desde entonces, separado del ya independiente romance vulgar. La lengua escrita continuó existiendo como latín medieval.

Bibliografía:

http://www.culturaclasica.com/historia_lengua/historia_lengua.htm – revisado en mayo 2011

Medea – investigación.
Aspectos que puedan servirles para la investigación:

temas generales:

Medea
Mito medea
Medea infanticidio
Medea matriarcado
Medea: entre la tradición y la modernidad
Mujer y medea (matriarcado)
Medea la mujer transgresora
La mujer en la antigüedad clásica
Acerca de Medea, la obra y la mujer
Psicología en Medea
mito e ideología: supremacía masculina y sometimiento femenino
El síndrome Medea
Acto criminal de Medea
Medea y la mujer contemporánea
Forma de ser de Medea, personalidad

criterios de evaluacion medea

Fecha de entrega trabajo: 15 de mayo 2012

GUIAS SEGUNDO SEMESTRE

Lenguas aborígenes

español rioplatense
lunfardo
español mexico

Guía lenguas aborígenes: para descargar la guía, pincha aquí

Cómo nace una lengua.

Una lengua nace a partir de la lenta evolución mediante desviación, corrupción, y cambios fonéticos de una expresión originaria. Tras varias generaciones, los viejos hábitos lingüísticos ceden en una localización determinada a unos nuevos, los cuales se generalizan y difunden convirtiéndose en una norma más general y homogénea. Estos rasgos diferenciadores se estabilizan y se plasman en el lenguaje escrito, convirtiendo un dialecto en una nueva lengua.

No sabemos con exactitud cuando la lengua romance derivada del latín y que se hablaba con más o menos homogeneidad en el resto de la península ibérica se convierte en dialecto primero y más tarde se constata como lengua. El estudio y análisis del castellano antiguo, debe enfocarse de una forma inductiva y en el mundo de las conjeturas dada la ausencia de documentos escritos en el romance de los tiempos del nacimiento del castellano. Es más, los pocos documentos que se conservan llevan la lengua latina, más o menos culta, como la transmisora de éstos. De vital importancia es el estudio de los topónimos y de los pocos escritos que conservamos. No hace falta señalar, que cuando se escriben las Glosas Silenses y Emilianenses, siglo X, el castellano lleva ya siglos de andadura.

II. Escenario histórico y geográfico del nacimiento del CASTELLANO.

En los inicios de la reconquista, siglos VIII y IX, una de los condados en que estaba dividido el reino de Asturias, era el de Castilla. Los habitantes de esta zona, comprendida en las actuales Merindades, valle de Mena, parte sur de las montañas cántabras y valles alaveses próximos, estaban en constante lucha y eran frente de guerra contra las tropas musulmanas.

Poco a poco se fueron ampliando los territorios conquistados a los moros y llegó un momento en que en junto a Castilla había otros territorios, comprendidos en su mayor parte en la actual provincia de Burgos, al frente de los cuales había otros condes aparte del de Castilla. Existían así los condes de Castilla, en Lantarón, Cerezo, Alava, Lara y Burgos entre otros. Estos territorios, fueron repoblados con gentes de diversas procedencias, así había cántabros, várdulos, autrigones, vascones, astures, hispanogodos huidos del sur…

Con Fernán González, se unifican todos los territorios en un solo condado Castellano siendo este condado de grandes dimensiones geográficas e ideológicas. El condado de Castilla a la muerte de Fernán González, comprendió la totalidad de las provincias de Burgos y Vizcaya, la mayor parte de Cantabria y Álava y pequeñas comarcas de las actuales provincias de Guipúzcoa, La Rioja, Soria y Palencia.
Así pues, vemos que el castellano, nació en una tierra en las que las condiciones de vida eran un tanto especiales y la procedencia de sus habitantes y repobladores era un tanto especial y con una gran personalidad. Estas gentes, venidas más allá de las montañas, los foramontanos, estaban en continua lucha contra los musulmanes y contra la vida misma. Al mismo tiempo eran labradores y guerreros. Pero, esto les dio unos rasgos de libertad unido además a su descendencia de cántabros, astures y vascones, pueblos que demostraron su amor a la libertad desde los tiempos del imperialismo romano. Desde un principio se mostraron independientes y rebeldes contra el poder centralizador del gobierno Astur.

Otro rasgo diferenciado tenían estos antiguos castellanos, rechazan la legislación del reino astur-leones que se guiaba por el Fuero Judgo y se regían judicialmente a través de jueces propios los cuales administraban justicia según un derecho consuetudinario primitivo heredado posiblemente de los antiguos pobladores que en esas tierras había antes de la venida de los romanos.

Un espíritu de identidad y libertad existía en esas gentes procedentes de diversidades climáticas, étnicas y lingüísticas en una tierra encrucijada de razas, caminos y fronteras.

Así entonces vemos que estos primitivos castellanos tenían unos claros rasgos diferenciadores del resto del territorio hispano, como pueblo diferente que era, también lo será su idioma, el cual será enseña y orgullo y propio de su marcada identidad.

III.- Y NACIÓ EL CASTELLANO.

Unas especiales condiciones se dieron durante el siglo VIII en los nuevos territorios conquistados en la naciente Castilla; Alfonso I, llevó a esta zona gentes procedentes de la meseta que habían sido romanizadas en alto grado siglos atrás, las cuales se juntaron incluso en mestizaje con las ya existentes, apenas romanizadas y que por lo tanto conservaban en parte sus costumbres y lenguas de tiempos anteriores a los de la conquista romana, especialmente, cántabros y vascones.

Se da por lo tanto una situación de bilingüismo, con lo que los hábitos fonéticos de unos se verán importantemente influenciados por otros. Fue así en esa primera Castilla, donde comenzó la deformación del romance hispanogodo, que más o menos se hablaba en toda la península de una forma homogénea. Esta lengua romance, hablada por esas gentes cántabras y vasconas, con sus peculiaridades lingüísticas y fonéticas irán deformando y desviando la norma y poco a poco convirtiéndola en un nuevo dialecto. Esta lengua naciente, ira evolucionando de una forma interna y única, ayudada además por una situación de aislamiento debida a la dificultad de comunicación orográfica y a las malas relaciones con el mundo hispanogodo de León.

Las ganas de separación e independencia de este pueblo naciente, hará que se sientan orgullosos de estas diferencias con su habla y será bandera distintiva.
Como escribe el insigne lingüista Cesar Hernández: “Y así debió nacer el castellano, como un conjunto de deformaciones vulgares provocadas en un ambiente de situación bilingüe, con clara intención de manifestar su personalidad propia frente a otras normas habladas. Su germen, pues, debió ser ese romance hispanovisigótico, y sus impulsores los factores señalados, es decir, los varios hábitos lingüísticos, la deformación, la vulgarización y la conciencia positiva de unos hablantes respecto a su manera de hablar.”

IV.- DIFERENTES ZONAS Y RASGOS DE ESE PRIMITIVO CASTELLANO.

Según el insigne Ramón Menéndez Pidal, podemos distinguir dos zonas de habla de es nuevo castellano:
A) Castilla Vieja y la Montaña, es decir, Amaya, Campoo, La Bureba, Mena y las estribaciones sur de la cordillera Cantábrica (Norte de Burgos).
B) Zona de Burgos, Lara y Clunia(zona centro y sur de Burgos).
En cada zona se daría una evolución con ciertas diferencias. Así, podemos distinguir los siguientes rasgos peculiares de cada comarca:
En Castilla Vieja y la Montaña:
– Conservación hasta el siglo XI del sufijo -eiro, derivado del latino -ariu, que en Burgos se perdió y convirtió en -ero desde mucho antes.
– Pérdida de la F- inicial latina, debido al rechazo por parte de vascones y cántabros de este sonido.
– Conservación de la -e final hasta el siglo XI.
– Conservación de la -u final que se conservaría en la lengua escrita inclusive hasta en el siglo XIII.
– Asimilación del artículo a algunas preposiciones hasta el siglo XIII.
– Uso del artículo lo.
– Peculiar grafía del sonido prepalatal fricativo sonoro en gg.
Rasgos de la zona de Burgos centro.
Esta zona de Burgos, Lara y Clunia, se vería influenciado en gran medida por el contacto con las zonas riojanas, este castellano central, sería el se difundiría de una forma más acusada y sería norma posterior:
– Pérdida del sonido inicial G-, rasgo desconocido en los demás dialectos romances.
– Pérdida de la F- inicial, fenómeno que no se daba ni en leonés ni en mozárabe.
– Pronunciación del fonema prepalatal fricativo sonoro a diferencia del palatal central o lateral de los demás romances.
– Palatalización de los grupos latinos -ct- y -ult- previa consonante implosiva.
– No diptongación ante -yod-, mucho antes que el leonés, aragonés y mozárabe.
– Cambio de -x- por -z- (dentoalveolar africado sonoro en vez de prepalatal).
– Adelantamiento por siglos en el uso de los diptongos ue y ie, en la monoptongación de ie en i, rasgo ya habitual en el burgalés en el siglo X y que no se consolidó más al sur hasta el XIV.

V.- PLASMACIÓN ESCRITA DEL CASTELLANO.

A pesar de que las gentes castellanas hablaran su lengua desde tiempos que no podemos asegurar con exactitud, está claro, que la plasmación escrita de esa nueva norma escrita, no se dio hasta siglos después. La cultura estaba en aquellos tiempos en los monasterios y es evidente, que los documentos allí escritos, lo eran en aún en la lengua madre, es decir, en latín, ya fuera este más o menos culto.

Evidente es que debieron circular documentos con grafías ya propias de la nueva lengua de una forma no oficial, es decir, en documentos no de monasterios, como pudieron ser pequeños escritos de los juglares, como cantares de gesta y poemas de tipo heroico. Las primeras letras escritas que se conservan en la actualidad, son las llamadas Glosas Emilianenses y Silenses, que son documentos procedentes de los monasterios de San Millán de la Cogolla (monasterio riojano cercano a la provincia de Burgos) y del monasterio de Santo Domingo de Silos, en el alfoz de Lara, Burgos. Estas glosas no son mas que pequeños comentarios en lengua castellana a fragmentos de textos latinos.

Las Glosas Emilianenses, están datadas en el siglo X, aunque no faltan expertos que las sitúan cronológicamente en el siglo IX. Este es pues el primer fragmento que se conserva en esta, nuestra lengua castellana:
” Cono aiutorio de nuestro dueno, dueno Christo,
dueno Salbatore, qual dueno get ena honore
e qual dueno tienet ela mandatione cono Padre,
cono Spiritu Sancto, enos siéculos de los siéculos.
Fácanos Deus omnipotes tal serbitio fere ke
denante ela sua face gaudioso segamus. Amen.”

Es un fragmento típico de la paleografía castellana aunque con rasgos navarro-aragoneses.
Las Glosas Silenses, se datan en el siglo XI, actualmente se conservan desafortunadamente en un museo de Gran Bretaña, vendidas tras el expolio a que fueron sometidas las tierras castellanas tras la desamortización de Mendizabal.

VI.- CRECIMIENTO Y EXPANSIÓN DEL CASTELLANO.

Toda lengua, necesita de prestamos lingüísticos para seguir creciendo y hacerse más eficaz. El Camino de Santiago, a su paso por Burgos, era un foco importantísimo de cultura proveniente de Europa, así, también nuestra lengua castellana se vio enriquecida por este influjo cultural, fueron varios los galicismos y provenzalismos que tomamos prestados. La influencia árabe también se dejó sentir en diversos campos, como en topónimos, antropónimos, términos militares, de agricultura, comercio, vestimenta…
El castellano poco a poco se iba extendiendo a lo largo de las tierras reconquistadas y también hacia otros reinos ya cristianos. “La potencia política y el nivel cultural de Castilla fue lo suficientemente fuerte para que los reinos vecinos aceptasen paulatinamente su modo de hablar, por conveniencias y necesidad. El castellano no se impuso ‘a golpe de espada’, sino que fue asumido y aceptado por su prestigio y porque era el soporte de un poder superior.”

Burgos fue la zona de unificación de ese conjunto de “castellanos” primitivos y aquí se dirimieron las normas y cambios de esta lengua hasta que en siglo XII Toledo, nueva capital política aceptó tomó esta lengua como suya y se expresará desde aquel momento en castellano, diferente al burgalés, pero castellano.
Esta lengua que nació en un pequeño territorio, fue evolucionando, creciendo y finalmente se extendió a todo el territorio peninsular y a otros continentes. Lengua tomada por un pueblo que hizo que se sintiera orgulloso de su habla.

Extraído de: http://web.jet.es/vliz/lengua.htm

Cantar de Mío Cid

Del Cantar de Mío Cid se ha dicho que es el bello pórtico de nuestra literatura medieval. Se trata de un cantar de gesta compuesto por versos anisosilábicos de asonancia monorrima. Son versos divididos en dos hemistiquios de gran irregularidad métrica que varían entre tres y catorce sílabas. Los más frecuentes son los de 8 y 7 sílabas. Y no parece que los versos estén sometidos a un sistema rítmico regular, pero tienen una serena y agradable sonoridad. Atendiendo a sus rimas, Menéndez Pidal los va agrupando por series, que tienen entre 3 y 190 versos. Hay que observar que, con frecuencia, entre serie y serie, y a veces dentro de la misma serie, aparecen dísticos con rima propia que mueven a algunos críticos a corregir o reformar la rima de esos versos para conformarla con la rima de la serie.

El Cantar de Mío Cid es un drama desarrollado en dos líneas de hechos contrapuestos en torno al Rey: la línea del arquetipo de nobleza simbolizada por el Cid y los suyos, y la de la nobleza indigna representada por los infantes de Carrión, descendientes de los Ansúrez-Beni Gómez. Del contraste, resultan envilecidos y deshonrados los infantes de Carrión, mientras que el Cid alcanza tanta honra que llega a emparentar con todos los Reyes de España. Las circunstancias históricas que se dieron a finales del s. XII y comienzos del s. XIII, en el reinado de Alfonso VIII, afianzan la aseveración del éxplicit del Cantar: Per Abbat le escriuió en era de M ö CC |||XLV annos, año natural de 1207.

De este original, parece que se hicieron dos copias, pero sólo una ha llegado hasta nosotros. Menéndez Pidal creyó que se hizo esta copia en 1307, pero algunos críticos la retrasan hasta la mitad del s. XIV; sin embargo, las características paleográficas y lingüísticas fuerzan a considerarla de hacia 1235.

No sabemos cuándo ni cómo vino a parar el manuscrito de la copia al municipio de Vivar del Cid. Aquí permaneció casi tranquilo hasta que Ruiz de Ulibarrri lo encontró en sus pesquisas al servicio del noble Ramírez de Arellano y sacó una copia en 1596. Hemos dicho “casi tranquilo” porque, mientras permaneció en el municipio de Vivar y antes de la encuadernación del s. XV, al manuscrito le faltaban ya cuatro folios. Según Sandoval, Berganza y Sarmiento, el manuscrito se conservó en el Concejo de Vivar hasta 1745, después se llevó al Convento de Clarisas del pueblo.

En 1776, Emilio Llaguno y Amírola, secretario de Estado, sacó el manuscrito del Convento de Clarisas y se lo entregó a T. A. Sánchez para su estudio y edición con la promesa de devolverlo a Vivar, lo que no se ha cumplido hasta nuestro días.

De los herederos de E. Llaguno pasó el manuscrito a P. Gayangos… Al fin, en 1854, el marqués de Pidal compró el códice ante el peligro de que saliera de España con destino al Museo Británico. Heredó el códice don Alejandro Pidal y Mon, guardador-poseedor del manuscrito, en cuya casa pudieron estudiarlo investigadores extranjeros (Volmöller, Baist, Huntington…) y nacionales (Fl. Janer y nuestro gran estudioso del Cantar, R. Menéndez Pidal).

Durante esta época, sufrió el manuscrito el mayor daño por la aplicación de reactivos, que lo dejó en un estado lamentable. Páginas hay para las que no nos queda más remedio que aceptar la lectura que nos da Menéndez Pidal. Lástima que no llegara a tiempo la aplicación de los rayos ultravioleta, los rayos infrarrojos, la lámpara de cuarzo… para haber evitado tanto deterioro.
En 1960, la Fundación Juan March compró el manuscrito y lo donó al Estado. Hoy se conserva en la Biblioteca Nacional.

Extraído de: http://www.cervantesvirtual.com/bib_obra/Cid/presentacion.shtml

Puedes encontrar el comic de la obra acá: Arte y cómic

Más acerca del Mío Cid: audio, textos y análisis en: cantar de mio cid

Una respuesta

  1. Saludos desde Arte y Cómic.

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